Pero ese día hizo un calor de muerte y toda la ruta era cuesta arriba, así que enseguida nos bebimos toda el agua y luego, íbamos arrastrándonos sin dejar de subir y subir y subir, así que al final nos dimos la vuelta sin ver cascada ni nada. Pero el sitio era muy bonito y había mucha vegetación, incluso encontramos arandaneras silvestres, aunque aún no tenían fruto. En otra ocasión, volveremos, pero cuando esté el día un poco nublado porque los perros estaban asfixiados y nosotras igual.



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