Por fin la cabaña de Rasines ya está casi terminada y la verdad es que no parece la misma viendo las fotos del antes y el después. Es más, hay mucha gente que suele pasear por ahí y que antes del arreglo ni siquiera se habían fijado que existía y ahora se quedan asombrados de verla. E incluso hemos recibido ofertas para venderla, pero no tenemos la menor intención, claro.


También hemos puesto ya la campana que nos regaló Susana, queda muy bonita y funciona muy bien para llamar a los perros cuando tenemos que marcharnos.
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