martes, 25 de mayo de 2010

El Camino del Cid - 1ª Etapa









Mi hermana y yo hemos empezado el Camino del Cid, que es menos concurrido que el Camino de Santiago y pasa por sitios muy bonitos. Empieza en Burgos y termina en Alicante, pero vamos a ir haciéndolo poco a poco por etapas. El otro día salimos temprano con los perros y con idea de hacer sólo un par de etapas porque está un poco lejos de Laredo, y además, teníamos que ir parando para que los perros no se aburrieran tanto tiempo metidos en el coche. Así que paramos en el alto del puerto de La Mazorra, ya en la provincia de Burgos, para ir a ver la ermita de la Hoz, que está en medio del campo y cuando llegamos allí descubrimos que junto a ella hay una calzada romana, bueno, más bien lo que hay es la calzada medieval que se hizo sobre la romana, pero está muy bien conservada y el paisaje es muy bonito, porque transcurre en un pasadizo entre peñas.


Hacía un día espléndido y como era cuesta abajo, nos pusimos a caminar y a caminar y los perros iban con la lengua fuera del calor, pero pensábamos que encontraríamos algún arroyuelo. Pero qué va, al final, nos encontramos con cuatro excursionistas que venían en dirección contraria y les preguntamos si había algo de agua por allí y nos dijeron que no había nada hasta llegar al final de la calzada y que aún faltaba bastante y que la subida era muy dura. Así que viendo cómo esos cuatro jóvenes atléticos estaban sudando como pollos tomamos la decisión de bajar un poquito más para disimular y luego darnos la vuelta. Y menos malllllllll, porque no sabéis lo que nos costó subir toooooda esa cuesta con un sol de justicia y todos sedientos, perros y mujeres. Por fin conseguimos llegar a donde habíamos dejado el coche y nos fuimos hasta Cernégula que es un pueblo muy bonito, todo con casas de piedra, en el que solemos parar siermpre que vamos de Madrid a Laredo o viceversa porque tiene un par de estanques en los que los perros les encanta bañarse. Dice la leyenda que en ese pueblo, las brujas de Cantabria hacían sus akelarres.


El caso es que los perros se pegaron un baño en cada estanque y se quedaron tan a gusto y nosotras habríamos hecho lo mismo si hubieramos llevado bañador, pero no nos acordamos de cogerlos. Y tampoco habíamos llevado bocadillos, así que seguimos adelante, hasta Vivar del Cid que es el inicio del Camino del Cid y nos fuimos a comer al Mesón del Molino del Cid que es donde dan los salvoconductos para hacer el Camino y donde nos pusieron el primer sello de la Legua 0 por haberlo iniciado en donde empieza y el sello de Vivar del Cid. Además, comimos muy bien: unas raciones de morcilla de Burgos, choricitos, pimientos rojos, chuletillas de cordero y tarta de queso casera. Estaba todo para chuparse los dedos y el mismo camarero nos animaba a ello diciendo que las chuletillas hay que comerlas con las manos, y eso hicimos, claro. Después de comer, nos dimos un paseo por la orilla del río, y los perros aprovecharon para darse otro baño y así ya fresquitos, se pusieron a dormir la siesta mientras nosotras seguíamos hasta Burgos capital, la segunda parada del camino.


Allí estuvimos dando una vuelta por el paseo de la Isla (donde vivió mi madre cuando era pequeña), el paseo del Espolón, al lado del río, la catedral, etc. y luego fuimos a sellar nuestro salvoconducto pero se confundieron y nos pusieron el sello del camino de Santiago, que también pasa por ahí, así que luego nos pusieron el del Cid y así tenemos dos, que son muy bonitos. Entonces, echamos a andar hacia la siguiente parada que es el monasterio de San Pedro de Cardeña, que está muy cerquita de Burgos (lo de echar a andar es figurado porque íbamos en coche). El caso es que tiramos hacía allí y pasamos por Fuentes Blancas que es un parque muy grande que hay en Burgos, algo así como la Casa de Campo, pero más verde. Y llegamos a San Pedro, y allí un monje muy amable nos selló nuestro salvoconducto y luego mi hermana se metió en la tienda del monasterio y se lió a comprar vino de los monjes y un licor de hierbas que se llama Tizona, que dicen que es muy digestivo.


Estuvimos dando una vueltecilla para ver un poco el monasterio, que es bastante bonito y también tiene un herbario que nos gustó mucho y lo vamos a copiar para hacer uno igual en Rasines. Estaba rodeado por una tapia y tenía laureles, romero, tomillo, y muchas otras hierbas todas muy ordenadas. Cuando salimos de allí ya era bastante tarde así que decidimos volver hacía Laredo, pero antes paramos en Bárcena de Bureba, un pueblo abandonado que está genial. Las casas son de piedra y algunas incluso de sillería y está en un sitio muy bonito, en medio del campo. Estuvimos entrando en las casas que estaban en mejor estado y los perros mientras se dedicaron a perseguirse unos a otros para quitarse una pata momificada de oveja que habían encontrado. Estaba todo tan silencioso y solitario que, por un momento, me imaginé que iba a salir de alguna de las casas el de la Matanza de Texas con la máscara de cuero y la motosierra, aunque en ese sitio pegaba más que apareciera un pueblerino con la boina y la guadaña, jajaja. Además, el pueblo tiene una ermita preciosa, pero que se está derrumbando poco a poco y es una pena. La verdad es que tengo ganas de volver allí porque no nos dio tiempo a explorarlo todo, y también tenemos ya una lista de otros pueblos abandonados que merece la pena visitar. Así que la próxima vez...

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